- Ximénez - Foglio 39 - Pablo Neruda - Popol Vuh - Insetti

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- Ximénez - Foglio 39

dall'opera orignale di Ximénez.

traduzione di Antonio Giannotti

dall'opera di Scherzer

dall'opera di Brasseur

dall'opera di Recinos

esto díxo qo. hablo. estabien díxeron ellos, seremos arrancados de aquí, y y buscaremos montes, díxeron todos. y luego tomaron cargados sus ídolos y cada vno dellos lleuo al auílíx á vna barranca q’se llama. barranca de el escondídízo. por nosotros. en vna gran barranca en la montaña q’agora sellama: en auílís, y allí sequedo. y quedo en la barranca por balamacab y en ringlera los dexaron el prímero q’quedo fue hacauítz. sobre vn río grande llamado agua colorada, y se llama el zero hacauítz, agora. y allí fue su habítaçíon, y allí mesmo el paídolo hacauítz. q’así era su nombre. y así mesmo se quedo mahucutah con su ídolo, q’era el Segundo q’se escondío por ellos, no en la montaña estuvo hacauítz, síno q’ em un çero patente, y raso se escondío, el hacauítz. y entonçes víno el balamquí tze, y llego allí a vna gran montaña, a ocultar al tohíl, q’lo escondío balamquítze. y agora se llama: patohíl. aquella montaña. y celebraron, la escondedura en la barranca. guarda de el tohíl. y muchas culebras, y muchos tígres, víuoras, y canties, estan allí en la barranca, y la montaña donde se escondíeron, por aquellos Ses. prínçípales; y estuuíron juntos, en vno el balamquítze balamacab, mahucutah, y íquíbalam; y juntos aguardaron a q’ámaneçíese sobre el çerro llamado hacauítz. y auía poca dístancía de a do estaban los ídolos de tamub, y ílocab, q’ se llamaba amactan, allí donde estuuo el ídolo del tamub. y allí les amaneçío a los pueblos. y allí se amaneíío a los de ílocab, adonde estaba su ídolo de los de ílocab. auíendo poca dístançía de vna parte a otra. y llí estaban todos los rabína leros, los  a chíqueles, los de, tzíquínaha, todos los pueblos chícos, y grandes.
Folio 39 recto

questo disse quando parlò. Sta bene essi dissero, saremo allontanati da qui, e cercheremo monti, dissero tutti. E dopo presero carichi i suoi idoli ed ognuno di essi portò Avilix a un burrone che si chiama burrone del nascondiglio. Da noi. In un gran burrone nella montagna che adesso si chiama:  in Avilix, e lì rimase. E rimase nel burrone per Balam-acab, ed in fila li lasciarono il primo che rimase fu Hacavitz. Sopra un fiume grande chiamato acqua colorata, e si chiama il monte Hacabitz, adesso. E lì fu la sua stanza, e lì stesso l'idolo Hacabitz. Che così era il suo nome. Ed egualmente rimase Mahucutah col suo idolo, che era il secondo che si nascose per essi, non nella montagna stette Hacabitz, ma in un monte evidente, e raso si nascose, il Hacabitz. Ed allora venne il Balam-quitzé, ed arrivò lì a una gran montagna a occultare il Tohil, perchè lo nascose Balam-quitzé. Ed ora si chiama: Patohil quella montagna. E celebrarono il nascondiglio nel burrone. Guardiano del Tohil. E molte bisce, e molte tigri, vipere e serpenti cantil, stanno lì nel burrone, e nella montagna dove si nascosero, per quelli Signori Principali; stettero insieme, in uno il Balam-quitzé, Balam-acab, Mahucutah, e Yquibalam; ed insieme aspettarono che albeggiasse sul monte chiamato Hacabitz. E c'era poca distanza da dove stavano gli idoli di Tanub, e Ylocab, che si chiamava Amactan, lì dove stette l'idolo del Tanub. E lì albeggiò ai popoli. E lì si albeggiò a quelli di Ylocab, dove stava il suo idolo di quelli di Ylocab. Essendo poca distanza da una parte all'altra. E lì stavano tutti i Rabinaleros, i Cacchiqueles, quelli di Tziquinaha, tutti i popoli piccoli, e grandi.

esto dijo cuando habló. Está bien, dijeron ellos, seremos arrancados de aquí, y buscaremos montes, dijeron todos; y luego tomaron cargados sus ídolos y cada uno de ellos llevó al Avilix á una barranca que se llama barranca del escondidijo por nosotros, en una gran barranca en la montaña que ahora se llama en Avilix, y allí se quedó, y quedó en la barranca por Balam-acab, y en ringlera los dejaron. El primero que quedó fué Hacavitz sobre un rio grande llamado agua colorada, y se llama el cerro Hacabitz ahora, y allí fué su habitacion, y allí estuvo el ídolo Hacabitz, que así era su nombre, y así mismo se quedó Mahucutah con su ídolo, que era el segundo que se escondió por ellos. No en la montaña estuvo Hacabitz, sino que en un cerro patente y raso se escondió el Hacabitz; y entonces vino el Balam-quitzé, y llegó allí á una gran montaña á ocultar al Tohil que lo escondió Balam-quitzé, y ahora se llama Patohil aquella montaña, y celebraron la escondidura en la barranca, guarda del Tohil, y muchas culebras y muchos tigres, víboras y canties están allí en la barranca y la montaña adonde se escondieron por aquellos Señores y Principales, estuvieron junto en uno en Balam-quitzé, Balam-acab, Mahucutah y Yquibalam. Y juntos aguardaron á que amaneciese sobre el cerro llamado Hacabitz, y habia poca distancia de adonde estaban los ídolos Tanub y Ylocab, que se llamaba Amactan allí donde estuvo el ídolo del Tanub, y allí les amaneció á los pueblos, y allí se amaneció á los de Ylocab, adonde estaba su ídolo de los de Ylocab, habiendo poca distancia de una parte á otra, y allí estaban todos los Rabinaleros, los Cacchiqueles, los de Quiquinaha, todos los pueblos chicos y grandes,

Emportez-nous donc chacun séparément, leur répétèrent- ils, en leur parlant. - Fort bien, et puisque nous sommes forcés de sortir (d'ici), nous chercherons (un asile dans) les bois, répondirent-ils tous.
Après cela ils prirent (leurs divinités) chacun d'eux se chargeant de son dieu, et alors on entra Avilix dans une fondrière, el son nom d’
Euabal-Civan (Ravin de la Cachette) fut ainsi exprimé par eux (quand ils se trouvèrent) dans la grande ravine de la forêt, appelée aujourd'hui Pavilix (en Avilix), où ils le laissèrent ; et il fut laissé dans cette ravine par Balam-Agab (47).
Ce mode de laisser (ainsi leurs dieux se fit) avec ordre, et le premier qu'on laissa de cette manière fut Hacavitz (qu'ils établirent) sur une grande pyramide (48), et Hacavtlz est le nom de ce lieu (49) aujourd'hui : là ils fondèrent aussi une ville, et elle se fit dans l'endroit où était le dieu appelé Hacavitz.
On laissa également Mahucutah avec son dieu et ce fut le deuxième dieu qui lui caché par eux ; non, toutefois, que Hacavitz s'établit dans les bois, puisque ce fut une montagne découverte où fut caché Hacavitz.
Alors vint égalemenl Balam-Quitzé qui arriva là dans le grand bois, et Tohil y arriva pour être caché par Balam-Quitzé, et l'on appelle actuellement Palohil (en Tohil) le nom de cette montagne (50) ; alors ils célébrèrent ce cachement de la ravine, abri secret de Tohil. Beaucoup de serpents et de tigres, de vipères et de qantis étaient là dans ces bois où il fut caché par les sacrificateurs.
Et en commun demeuraient Balam-Quitzé, Balam-Agab, Mahuculah et Iqi-Balam ; ensemble ils attendaient là l'aurore sur la montagne appelée Hacavitz.
Or il n'y avait qu'une courte distance du lieu où était le dieu de Tamub de celui d'Ilocab : Amag-Tan (ville de Tan) est le nom du (lieu où) existait le dieu de Tamub ; là eut lieu son aurore. Amag-Uquincat le nom de celui où commenca l'aurore d'Ilocab ; là était le dieu d'Ilocab, seulement à une courte distance de la montagne.
Là égalemenl (se trouvaient) tous les Rabinaliens, les Cakchiquels, ceux de Tziquinaha, toutes les nations petites et grandes :

Collocateci, dunque, ciascuno in luogo sicuro (57), - dissero quando parlarono.
- Benissimo. Partiremo, andremo in cerca dei boschi, - risposero tutti.
Allora ciascuno prese e si caricò sulle spalle il suo dio. Così portarono Avilix nel burrone chiamato Eua-bal-Ziván (58), così chiamato da loro, il grande burrone del bosco che ora chiamiamo Pavilix (59), e là lo lasciarono. In questo burrone venne lasciato da Balam-Acab.
Li lasciarono uno per uno, in ordine. Il primo che così lasciarono fu Hacavitz, sopra una grande piramide rossa (60), sul monte che si chiama ora Hacavitz. Là venne fondata la sua città, nel luogo dove stette il dio chiamato Hacavitz.
Allo stesso modo Mahucutah prese il suo dio, che fu il secondo dio da loro nascosto. Hacavitz non stette nel bosco, ma su un monte brullo venne nascosto Hacavitz.
Poi venne Balam-Quitzé, giunse là nel grande bosco; per nascondere Tohil, Balam-Quitzé giunse sul monte che oggi si chiama Patohil. Allora si compiacquero di aver nascosto Tohil nel burrone, nel suo rifugio. Una grande quantità di serpenti, di tigri, di vipere e cantil (61) era nel bosco dove egli restò nascosto per opera dei sacerdoti e sacrificatori.
Insieme erano Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah ed Iqui-Balam; insieme attendevano l'alba là sul monte chiamato Hacavitz.
Ed a poca distanza era il dio di quelli di Tamub e di quelli di Ilocab. Amac-Tan (62) si chiamava il luogo dove era il dio di quelli di Tamub, e là essi videro spuntar l'alba. Amac-Uquincat si chiamava il luogo dove videro spuntar l'alba quelli di Ilocab (63); là era il dio di quelli di Ilocab, a breve distanza dalla montagna.
Là erano anche tutti quelli di Rabinal, i Cakchiquel, quelli di Tziquinahá, tutte le tribù piccole e le tribù grandi.

y en vno se pararon, a aguardar el amaceçer,y lasalída de el luzero, q’sale primero ante el sol, qo amaneze, y en vno estuuíeron juntos balamquítze, balam acab, mahucutah, íquíbalam. y estaban en vela sín dormír, y era grande su llanto, desu corazon. porq’ amaneçíese, y aclarase. y así mesmo alla tuuíeron verguenza, y les víno gran trísteza, y lamento, y estaban deshechos de dolor. y allí se estaban y deçían. ay de nosotros, amargamente hemos venído, ay q’auíendo venído auer el amanezer no amaneçe. q’hemos de hazer q’todos estan
de vna mesma suerte. y eran vnas mesmas nuestras caras en nuestra patría, y hemos sído desamparados. esto deçían hablando vnos con otros. en aquella trísteza, y lamento, y llanto y díxeron, no se sosíega nuestro coraçon sobre el amaneçer el sol, y a gora estan nuestro ídolos metídos en las barrancas, y en los montes, en la yerua, y en el paste, estan, y no en Buenos asíentos de tables los pusíeron deçían y aquel tohíl, auílíx hacauítz, son cosa grande, y son de gran poder sobre todos los ídolos de los pueblos; son grandes, y muchos sus prodígíos, y mílagros en los vía jes, mojadas, y frío; y espanta su ser en los coraçones de los pueblos. y estaba sosegado, y quíeto el pensamíento con balamquítze, balam acab. mahucutah, íquíbalam. y no pareçen, y estan desesperados pa con el ídolo. q’cargaron quando víníeron de tulanzu de alla de el oríente, y agora estan en la montaña q’se llama agora, y es dícha: amaneçímíento en tohíl, en auílíx, y en hacauítz. y agora díremos qo fueron sembrados, y aclarados nuestros abuelos, y padres, y quando aclaro, y se vío la cara al sol, ala
Folio 39 verso

Ed insieme si fermarono, per aspettare l'alba, e l'uscita dell'astro, che esce primo davanti al sole quando albeggia, ed insieme stettero uniti Balam-quitzé, Balam-acab, Mahucutah, e Yquibalam. E stavano in veglia senza dormire, ed era grande il suo pianto, del suo cuore. Perchè albeggiasse e schiarisse. E là egualmente ebbero vergogna, e venne loro gran tristezza, e lamento, e stavano distrutti di dolore. E lì stavano e dicevano. Ahi di noi, amaramente siamo venuti, ahi che essendo venuto a vedere l'alba non albeggia. Che cosa dobbiamo fare che tutti stanno di una stessa fortuna. Ed erano alcuni stessi i nostri visi nella nostra patria, e siamo stati abbandonati. Questo dicevano parlando gli uni con gli altri. In quella tristezza, e lamento, e pianto, e dissero, non si tranquilliza nostro cuore con l'alba del sole, ed ora stanno i nostri idoli messi nei burroni, e nei monti, nell'erba, ed nel pascolo, stanno, e non in buoni sedili di tavole li misero dicevano e quel Tohil, Avilix e Hacavitz, sono cosa grande, e sono di gran potere su tutti gli idoli dei popoli; sono grandi, e molti i suoi prodigi, e miracoli nei viaggi, bagnati, e freddo; e spaventa il suo essere nei cuori dei popoli. Ed era tranquillo, e quieto il pensiero con Balam-quitzé, Balam-acab, Mahucutah, e Yquibalam. E non sembrano, e sono disperati per l'idolo. Che caricarono quando vennero da Tulanzú di là dell'oriente, ed adesso stanno nella montagna che si chiama ora, ed è detta: albeggiamento in Tohil, in Avilix, ed in Hacavitz. Ed ora diremo quando furono seminati, e schiariti i nostri nonni, e padri, e quando schiarì, e si vide il viso al sole, alla

y en uno se pararon por aguardar el amanecer y la salida del lucero que sale primero ante el sol cuando amanece, y en uno estuvieron juntos Balam-quitzé, Balam-acab, Mahucutah y Yquibalam, y estaban en vela sin dormir, y era grande su llanto de su corazon por que amaneciese y aclarase, y así mismo allá tuvieron vergüenza, y les vino gran tristeza y lamento, y estaban desechos de dolor. Y allí se estaban y decian: ¡hay de nosotros! amargamente hemos venido; ¡hay, que habiendo venido á ver el amanecer no amanece! ¿Qué hemos de hacer, que todos están de una misma suerte? ¡eran unas mismas nuestras caras en nuestra patria, y hemos sido desamparados! Esto decían, hablando unos con otros en aquella tristeza y lamento y llanto, y dijeron: no se sociega nuestro corazon sobre el amanecer del sol, y ahora están nuestros ídolos metidos en las barrancas y en los montes en la yerba, y en el paste están, y no en buenos asientos de tablas los pusieron, decian. Y aquel Tohil, Avilix y Hacavitz, son cosa grande, y son de gran poder sobre todos los ídolos de los pueblos, son grandes y muchos son sus prodigios y milagros en los viajes, mojadas y frios; y espanta su ser en los corazones de los pueblos. Y estaba sosegado y quieto el pensamiento con Balam-quitzé, Balam-acab, Mahucutah y Yquibalam, y no parecen y están desesperados para el ídolo, que cargaron cuando vinieron de Tulanzú, de allá del Oriente, y ahora están en la montaña que se llama ahora y es dicha: amanecimiento en Tohil, en Avilix y en Hacavitz. Y ahora diremos cuando fueron sembrados y aclarados nuestros abuelos y padres y cuando aclaró y se vió la cara al sol, á la

ensemble ils s'étaient arrêtés ; ensemble ils attendaient l'aurore et la sortie de la grande étoile, appelée l'Etoile du matin, qui la première s'élance devant le soleil, à son lever, disaient-ils.
Ensemble ils étaient là, Balam-Quitzé, Balam-Agab, Mahucutah, Iqi-Balam : ils n'avaient ni sommeil, ni repos, et grands étaient les gémissements de leurs cœurs et de leurs entrailles au sujet de l'aurore el de la clarlé à venir. Là, également, leurs visages se couvrirent de confusion ; il leur vint une grande affliction et une grande angoisse, se sentant abattus à cause de leur douleur.
Jusque-là ils étaient venus : Sans joie, nous sommes venus, hélas ! puissions-nous voir enfin le lever du soleil ! Comment donc avons-nous fait, (qu'étant tous) d'un même sentiment dans notre patrie, nous nous en soyons ainsi arrachés? disaient-ils tous en s'entretenant les uns avec les autres dans la tristesse et l'angoisse et dans le sanglottement de (leurs) voix.
Ils parlaient (ainsi), et il n'y avait point à soulager leurs cœurs jusqu'à (ce que vint) l'aurore : Car voilà les dieux assis entre les ravins et les forêts, dans les hautes herbes et sous les mousses filamenteuses (51), où ils sont même sans qu'on leur ait pu donner des planches (pour s'asseoir), disaient-ils.
Le premier c'est lui, Tohil, Avilix et Hacavitz. Grande est leur gloire, grande aussi leur puissance et leur force au-dessus de tous les dieux des nations ! Infinis sont leurs prodiges, indicibles leurs voyages et leurs marches dans le froid et dans l'épouvante que leur être (répand) dans le cœur du peuple ! (ajoutaient-ils).
Leur pensée se repose à cause de Balam-Quitzé, de Balam-Agab, de Mahucutah et d'Iqi-Balam ; dont les cœurs ne sont ni fatigués, ni abattus au sujet du dieu qu'ils ont reçu et qu'ils portent (depuis) qu'ils sont partis de Tulan et Zuyva, là-bas dans l'Orient.
Maintenant donc il étaient là dans les forêts ; c'est l'Aurore qui se lève En Tohil, En Avilix, En Hacavitz (52), comme on les nomme aujourd'hui.
Or voici que furent faits seigneurs et qu'eurent leur aurore nos anciens et nos pères ; voici que nous raconterons aussi le lever de l'aurore et l'apparition du soleil,

Si fermarono insieme attendendo il sorger dell'aurora e lo spuntar della grande stella chiamata Icoquih, che appare prima del sole, quando spunta l'alba, come si racconta.
Insieme erano dunque Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah ed Iqui-Balam. Non dormivano, restavano in piedi ed era grande l'ansia del loro cuore e del loro ventre in attesa dell'aurora e dell'alba. Là anche si sentirono pieni di vergogna, li colse una grande afflizione, una grande angoscia ed essi erano affranti dal dolore.
Erano arrivati sin là. - Ahi, siamo venuti senza gioia! Almeno potessimo vedere il sorgere del sole! Che faremo ora? Se in patria avevamo sentimenti concordi, perché ce ne siamo dipartiti? - dicevano, parlando tra di loro, in mezzo alla tristezza ed all'angoscia e con voce lamentevole.
Essi parlavano, ma non si placava l'ansia dei loro cuori in attesa dell'aurora: - Gli dèi stanno assisi nei burroni, nei boschi, sono in mezzo alle liane, in mezzo al musco (64); non è neppur stato dato loro un seggio di assi di legno, - dicevano.
Davanti a tutti erano Tohil, Avilix e Hacavitz. Grande era la loro gloria, la loro forza ed il loro potere sugli dèi di tutte le tribù. Molti erano i loro prodigi ed innumerevoli i loro viaggi e le loro peregrinazioni in mezzo al freddo, ed il cuore delle tribù era pieno di timore.
I cuori di Balam-Quitzé, Balam-Acab, Mahucutah ed Iqui-Balam erano tranquilli al loro riguardo. Non provavano nel petto ansia per gli dèi che avevano ricevuti e portati sulle spalle quando erano venuti di là, da Tulán-Zuiva, di là, dall'Oriente.
Erano dunque là nel bosco che ora si chiama Zaquiribal Pa-Tohil, P'Avilix, Pa-Hacavitz (65).
Ed allora videro spuntar l'alba e videro splendere la loro aurora, i nostri nonni ed i nostri padri.
Ora racconteremo l'arrivo dell'aurora e l'apparizione del sole, della

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